COMPLEMENTOS ALIMENTICIOS: EL REFUERZO QUE NECESITA NUESTRO ORGANISMO

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12 Sep, 2019

    Hoy nos acercamos a un tipo de productos consumidos por distintas franjas de edad en la población malagueña: los complementos alimenticios a base de vitaminas y minerales. Unos productos que, si bien no pueden sustituir una dieta equilibrada, sí ayudan a jóvenes, adultos y mayores a mejorar su rendimiento mental y físico y a reducir su cansancio. Una combinación variada y rica en frutas y verduras puede aportar todos los nutrientes (vitaminas y minerales) que necesitas.

    Las vitaminas y minerales son algo esencial en la nutrición humana, pudiendo desarrollarse una cifra alta de enfermedades si no contamos con una cantidad equilibrada de éstos. Las vitaminas y minerales pueden ser endógenas (creadas por nuestro cuerpo) o exógenas (es necesario tomarlas por la dieta), por lo que es importantísimo seguir una combinación equilibrada de alimentos para tener los niveles en unos valores recomendables.

    En la Farmacia Inés Vázquez del centro comercial Next Shopping (Cerrado de Calderón), disponen de un catálogo completísimo de este tipo de productos que contribuyen a nuestro bienestar.

    Hay ocasiones en la que los niveles de vitaminas y minerales están por debajo de lo normal, esto puede ser debido a una dieta desequilibrada, un exceso de esfuerzo físico o mental o cuando estamos convalecientes de una enfermedad como, por ejemplo, la gripe. Para estos casos existen diversos complementos vitamínicos que se encargan de equilibrar el déficit de vitaminas y minerales.

    Vitaminas para estudiar y concentrarse

    Existen una gran variedad de componentes vitamínicos que ayudan en la mejora de ciertas capacidades y en un mayor y mejor rendimiento. En este caso, encontramos que las mejores vitaminas para estudiantes son:

    Vitamina C

    Se trata de una vitamina que nuestro cuerpo es incapaz de fabricar y es la que llevan por excelencia los complementos vitamínicos. Se trata de un compuesto antioxidante y es cofactor de diversas reacciones enzimáticas de nuestro cuerpo. Un déficit de vitamina C puede producir escorbuto, una enfermedad que causa sangrado de encías, pérdida y ruptura del cabello, mala cicatrización de heridas. La vitamina C participa en la formación del colágeno, una proteína esencial en el mantenimiento estructural de nuestro cuerpo.

    Se encuentra en muchas frutas, sobre todo en cítricos como la naranja.

    Vitamina B

    Realmente la vitamina B es un complejo de vitaminas (B1, B2, B6, B9, B12) las cuales al ser hidrosolubles, se eliminan en la orina fácilmente, por lo que es necesario ingerir diariamente una cantidad mínima de este grupo vitamínico. A grandes rasgos están relacionadas con el metabolismo y su deficiencia puede causar la anemia perniciosa, causada por un déficit de vitamina B12.

    Vitamina A

    Encargada entre otras cosas de la producción de anticuerpos (resistencia a infecciones), el crecimiento óseo o la visión; un déficit de esta vitamina puede producir desde problemas visuales hasta una menor resistencia a infecciones.

    Vitamina E

    De carácter antioxidante, un déficit puede causar una mala conducción de los impulsos nerviosos.

    Vitamina D

    Se encarga de la absorción de minerales y la mineralización del hueso. Por esta razón está indiciada en personas mayores con estos problemas y, con la ayuda del calcio, hace que nuestros huesos estén más fuertes. Un déficit de vitamina D puede producir raquitismo.

    Vitamina K

    Es la vitamina de la coagulación, siendo su déficit muy raro y su consecuencia un aumento de los sangrados y hemorragias.

    Minerales

    Hay una gran cantidad de minerales, pero muchos complementos vitamínicos llevan en su fórmula magnesio y potasio. El magnesio forma parte de más de 300 reacciones bioquímicas de nuestro cuerpo, siendo esencial para el funcionamiento de músculos y nervios. Por su parte, el potasio está contenido en todas las células y es el encargado del equilibrio del agua y de un sinfín de reacciones celulares.

    Ya sabemos que un déficit de vitaminas puede ser causante de enfermedades y otros problemas, pero si el defecto es malo, el exceso también. Por esta razón hay que tener especial cuidado con los suplementos vitamínicos, porque más que ayudar si hacemos un consumo excesivo pueden causar problemas. Hay que tener especial cuidado con vitaminas liposolubles como las vitaminas A, D o K, ya que se acumulan en nuestro organismo y su eliminación es mucho más alargada y dificultosa que las demás.

    Una dieta adecuada nos aporta todos las vitaminas que nuestro cuerpo necesita, siendo de utilidad los suplementos vitamínicos en situaciones especiales, nunca como sustitutivos de una vida sana y equilibrada.

    Algunas encuestas sobre hábitos nutricionales, realizadas a personas entre 18 y 74 años de edad, muestran que un 30% de los encuestados declara estar tomando en la actualidad algún tipo de suplemento.

    Los más consumidos son los de calcio (9%), a los que siguen los de omega 3 (8%), magnesio-potasio (8%), vitamina D (8%), multivitamínicos (8%), vitamina C (7%) hierro (7%) y los de vitamina B (6%).

    Complementos alimenticios para población de entre 50 y 65 años

    Con la finalidad de completar la dieta en este segmento de edad, ya sea porque resulta insuficiente o ante situaciones que exigen un aporte extra de nutrientes (como un mayor desgaste, convalecencias, etc.), existen en el mercado productos, cuyas principales características son las siguientes:

    • Incluyen fuentes concentradas de nutrientes y de otras sustancias con un efecto nutricional o fisiológico.
    • Se ingieren en pequeñas cantidades unitarias.
    • Se presentan en forma simple o combinada.
    • Su finalidad es completar la dieta cuando resulta insuficiente o frente a situaciones que exigen un aporte extra de nutrientes (como convalecencias, enfermedades que suponen un mayor desgaste, etc.).
    • Están comercializados en forma dosificada (cápsulas, pastillas, tabletas, píldoras y otras formas similares, como bolsitas de polvos, ampollas de líquido, botellas con cuentagotas, etc.).

     

    Si nos ceñimos al grupo de población mayor de 50 años, los complementos alimenticios que mayoritariamente se utilizan son los siguientes:

    • Polivitamínicos (para favorecer la vitalidad y el tono).
    • Productos para el sistema digestivo (fibras con efecto regulador intestinal, probióticos, carbón activo…).
    • Relajantes (favorecen la relajación o la conciliación del sueño con extractos de plantas o melatonina).
    • Aparato locomotor: colágeno y mezclas de vitaminas y minerales (magnesio, calcio, vitamina D) para el mantenimiento de huesos, articulaciones y músculos.
    • Control de peso (extractos de plantas, glucomanano…).
    • Mantenimiento de los niveles de colesterol en sangre (ácidos grados omega 3, glucomanano, monacolina K, quitosano…).
    • Menopausia (extractos de plantas, preparados de soja…).
    • Antienvejecimiento (levadura de cerveza, germen de trigo, vitaminas con efecto antioxidante, reductor de radicales libres o protector de las células que sufren daño oxidativo).

    Es importante hacer una buena elección de los productos que van a formar nuestra dieta y reforzar con estas fórmulas aquellas carencias que tiene nuestro organismo y que éste no puede producir. Nuestra alimentación ha de ser variada y basarse en productos frescos donde los alimentos de origen vegetal y los integrales sean protagonistas.

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